Es imposible que estés a gusto en tus relaciones con la cantidad de gilipollas y egoístas que te rodean (tú y yo incluidos, claro).
Y ese no es el único problema. Hay otro:
Y es que después de cada conversación, te quedas dándole vueltas y ya no puedes ver tu película tranquilo, ni fregar los platos o conducir sin pensar:
“Tendría que haberle dicho…”.
Y así es cuando te das cuenta de que eres un gilipollas más porque:
Piensas bien (o no, eso habrá que verlo), pero tarde.
Y porque, por mucho que entrenes la escena y el diálogo perfecto en tu cabeza, sabes que la próxima vez se te va a volver a ir de las manos.
Si no quieres dejar de ser uno de esos gilipollas-egoístas. Adiós gracias.
Pero,
Si lo que te interesa es dejar de ser uno de ellos, cada día envío un email en el que te cuento cómo hacerlo y en el que te intento vender algo que te puede venir bien.
Tu puedes darte de baja, comprar o seguir leyendo todos los días sin comprar.
Te apuntas ahí:
Para recibir la respuesta a esta pregunta, apúntate y la tendrás en el primer email:
*Esta es una de las cosas que te voy a intentar vender todos los días por email y la única manera de que nos sentemos en esa mesa es apuntándote al email diario.
(*) ¿Por qué te he avisado de que te voy a vender?
Porque lo primero que hay que poner en práctica para que tus relaciones funcionen es dejar claras cuales son tus intenciones. Con sinceridad y con humildad. De esta forma respetas al otro y, si respetas a los demás más difícil es que los demás no te respeten.