Si tienes un mínimo de interés por los demás y, por ti mismo, estas preguntas serán oro para ti.
Empecemos por el principio:
No sé tú, pero yo en varias ocasiones cuando alguien ha venido a contarme un problema, he notado que mi ayuda o mi respuesta no le acababa de servir.
Y a la inversa también me ha pasado: he tenido un problema, se lo he contado a alguien y he acabado pensado que no me está entendiendo.
Vale,
¿Esto por qué pasa?
Porque actuamos sin estrategia, por impulso, buscando soluciones inmediatas al contratiempo que nos están contando, sin ni siquiera saber cuál es el verdadero problema que esa persona tiene y, mucho menos, la solución que necesita.
No escuchamos.
Ahí está la clave, que nos lanzamos a la piscina sin saber si ésta tiene agua.
Entonces,
¿Qué 3 preguntas tienes que hacerte para que tu respuesta no sea precipitada, incómoda e inútil?
1. ¿Esta persona quiere que le ayuden?
Tú puedes pensar que necesita ayuda pero es que a lo mejor no la quiere, por lo tanto, tu ayuda no la va a aceptar y el encuentro entre esa persona y tú no va a ser cómodo.
2. ¿Esta persona quiere desahogarse?
Si es así: escucha y calla porque eso es todo lo que quiere y necesita de ti.
3. ¿Esta persona quiere cariño?
Si es así, dale un abrazo o ponle una mano en su brazo, o mírale los ojos con actitud compasiva y comprensiva.
Obviamente, estás en tu derecho de que no te apetezca o no quieras ni ayudar, ni escuchar, ni abrazar. Está bien, sé coherente y no lo hagas. No es obligatorio.
Pero si lo que quieres es estar de alguna manera para la otra persona, piensa en estas preguntas antes de actuar y tus relaciones no tendrán fricciones.
Y…
Otro caramelo:
Si eres tú la que tienes el problema, antes de dirigirte a tu jefe, a tu amiga o a tu vecina en la cola de la pescadería, pregúntate:
¿Qué quiero de esta persona?
1. ¿Quiero su ayuda?
2. ¿Quiero su escucha?
3. ¿Quiero su cariño?
Házselo saber a la otra persona.
Así tú sabrás con claridad si está dispuesta a darte lo que tú le pides y te ahorrarás la frustración que sentimos cuando esperamos que un manzano nos dé peras.
Además, lo que la otra persona tiene para ti, no caerá en un saco roto, y no se sentirá insatisfecha.
Recuerda:
¿Ayuda, escucha o cariño?